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miércoles, 6 de abril de 2011

Mar afuera

A continuación, os ofrezco la posibilidad de conocer una pequeña parte de mi amigo José Vaquerizo. José escribió un relato en el cual combina tanto ficción como realidad, aunque hay más de lo segundo. Se agradecerán mucho los comentarios sobre el mismo.

“MAR AFUERA”

A Ramón Sampedro,

Que cada cual elija su mar...

En libertad

     Vake tenía sólo cinco años cuando hizo el primer viaje de su vida. Fue a Lourdes, localidad situada en la frontera entre Francia y España, en plenos Pirineos. Su madre partió con él hacia aquel lugar milagroso, según la gente, con la ilusión de hacerle un apaño a su hijo, que falta le hacía. Porque Vake había nacido con una parálisis cerebral provocada por la falta de oxígeno en el cerebro que le haría ir eternamente en una silla de ruedas además de sufrir otros problemas físicos añadidos.

     Una tarde o noche cualquiera, su padre y, a la vez, chofer oficial del Vakemóbil (una especie de Papamóvil pero adaptado a Vake en lugar de al Papa), llevó a su mujer y a su hijo a la estación de trenes. De allí salía una expedición rumbo a Lourdes. Se percibía un montón cuál era el destino de aquel tren porque la mayoría de los que entraban subían en camillas o en sillas de ruedas.

     Aquello era una especie de invasión marciana, lleno de especímenes con diferentes tipos de normalidad.

     El tren que les llevaría hasta la frontera era un borreguero de esos que iban a cinco kilómetros por hora. Quizás un atleta corriendo los 1500m hubiese podido adelantarlo. Además tampoco era muy cómodo y hacía mucho ruido al desplazarse. Al amanecer, el tren, al que también le hacía falta algún milagro que otro, llegó al último pueblo de Girona (España). El próximo pueblo ya era francés (de Francia, por supuesto). Allí se detuvo el tren, si se le podía llamar tren, y tuvieron que hacer trasbordo a otro, pero antes desayunaron. Algún acompañante bajó seriamente dolorido con lo que ahora el número de necesitados de un milagro era mayor que cuando habían subido en la estación de Valencia. Se les veía ilusionados, quizás hubiese suerte y todos volverían caminando a casa en vez de subidos en aquel tren insufrible. La fe que se respiraba entre ellos les mantenía despiertos como un manojo de rosas en plena primavera, o quizás fuese el insoportable ruido que hacia el tren al desplazarse por las vías el que no les dejaba dormir.

     El cambio del país se notó mucho, especialmente en los paisajes que aparecían a cámara lenta por las ventanillas   del tren. Eran bonitas vistas, con mucho colorido, desde el color tierra de la montaña pasando por el verde intenso del prado hasta el blanco más blanco de la nieve. Los vagones del tren parecían los de una montaña rusa, con abundantes subidas y bajadas, pero un poquito más lento que esta atracción de feria.

     El Vake no se despegaba de la ventanilla de su vagón. En su compartimento se encontraba un niño de su misma edad, más o menos, pero que se encontraba mucho peor que él. Estaba como un vegetal, no se movía ni hablaba. También había una chiquilla un poco más mayor que rompía todo lo que veía. Estaba mal del tarro, su especialidad era hacer ruina, según su madre, trocear periódicos, revistas, toda clase de papel que pillaba por delante. Lo realmente peligroso era cuando en vez de papel se encontraba con objetos de otro material más contundente como el cristal. En ese caso era recomendable que cualquier persona que le rodease se pusiese un casco. El Vake viendo este panorama se acordaba de aquel chiste: “Virgencita, virgencita que me quede como estoy”.

     Pasaron el día y la noche subiendo y bajando montañas, hasta que, por fin, a punto de amanecer otra vez, llegaron al sitio milagroso de Lourdes, entre montañas y valles verdes. En medio de aquel lugar, sin ningún tipo de intereses (je, je), había una residencia llena de monjas, curas y frailes, bueno y lo más importante repleto de ellos, de los que iban a ver si les cambiaba la vida por arte de magia o mejor dicho por obra de la Virgen de Lourdes. Todo era muy bonito menos la residencia que parecía un hospital de guerra, con camas que eran como cunas grandes con barrotes bordeándolas para que no se escapasen de allí, aunque era difícil huir en las condiciones físicas en las que se encontraba toda aquella gente. Los horarios eran muy diferentes a los de España: comían a la hora de almorzar y cenaban a la hora de merendar. Además, la comida, como las camas, también era de hospital: apio, nabo, manzana asada…

     Hicieron algunas excursiones por los alrededores, vieron la cueva de la Virgen de Lourdes en la que estaba su imagen y una fuente en la que dicen que caía agua bendecida por ella misma. Al lado pasaba un río con un puente. Al cruzarlo había una especie de salas con bañeras llenas de más agua bendecida por la Virgen. Al Vake también lo metieron allí, pero no sufrió ninguna transformación mágica ni milagrosa. Se quedó como estaba pero mojado. Luego subieron a una montaña donde había imágenes de cuando crucificaron a Jesucristo, el primer comunista según Sabina. Pasaron los días y nada de nada; ni al Vake ni a nadie de los que fue allí les cambió la vida, ni con agua bendecida ni sin bendecir. Todavía quedaba la esperanza del último día (a algo había que agarrarse), cuando se celebraba la Santa Misa. Igual era ahí el momento de salir todo el mundo andando hacía Valencia, pensaba Vake. Pero ni siquiera en la Santa Misa llegó el milagro. Todos volvieron a tierra levantina como habían venido: subidos en un tren borreguero, tumbados en sus camillas o sentados en sus sillas de ruedas.

     La única consolación que les quedaba era que por lo menos habían cambiado de aires y habían visto los Pirineos por la ventanilla del tren.

     Desde entonces el pequeño Vake se volvió incrédulo. Todo aquello le había parecido un montaje y un negocio a costa de desgracias ajenas.

   Y se hizo menos creyente por no decir ateo.

     Una década más tarde, apareció otro tipo de agua en la vida de Vake, cuyo efecto, de vez en cuando, si que provocaba algunos milagros: el agua de Valencia. Una noche de septiembre, sus colegas y él decidieron quedar, como muchas otras tardes o noches, para lo que hiciese falta; beber, cenar, tocar la zambomba (por decir que tocaban algo),... El Chema había propuesto cenar en su casa ya que ese fin de semana estaba solo. Serían unos quince y una silla de ruedas, elemento importante en aquella noche diferente a las demás. Los amigos tomaron la palabra de Chema, antes de que se echara atrás, fueron a comprar comida y bebida al Mercadona, y acudieron a su casa. Una vez allí decidieron lo que iban a comer y beber. Acabaron cocinando unas hamburguesas y elaborando una deliciosa agua de Valencia, bebida típica de Valencia (claro que no va a ser de Galicia, llamándose de esta forma). Aquella agua estaba muy dulce, muy buena y contenía una mezcla explosiva de alcohol (debería tener más alcohol que un tarro de colonia).

     Se pusieron a cenar y a ver un gran partido de fútbol, “R. Madrid – Valencia”, de gran rivalidad por esta tierra. En la primera parte estuvieron tranquilos cenando pero, en la segunda, cuando empezó a hacer efecto el alcohol, se desmadraron y comenzaron las típicas riñas futboleras. A algunos hubo que separarlos para que no se pegaran. Cuando acabó el fútbol y después de comentar el partido decidieron irse al parque del pueblo. Se llevaron lo que había sobrado de agua de Valencia para continuar la fiesta. Una vez allí se encontraron con una prueba de atletismo, el salto de altura. El parque estaba cerrado y ni cortos ni perezosos se pusieron a trepar la valla de dos metros más o menos (más más que menos). Claro que para que saltara el Vake y su silla de ruedas hacia falta otro milagro. Pero lo que no hizo el agua de Lourdes lo hizo la de Valencia.

     ¿Cómo? Los allí presentes se repartieron a cada lado de la valla. Primero lanzaron la silla de ruedas y, después, al paralítico, consiguiendo así el milagro: el Vake esa noche había logrado el record del mundo de salto de altura en silla de ruedas.

     Una vez dentro del parque decidieron jugar al escondite. El Vake siempre se quedaba con el que le tocaba pagar porque su silla abultaba mucho y era muy fácil descubrirlo. Se sentía único en su especie (una especie de animal en extinción). Como siempre le tocaba pagar, conocía todos los trucos de los que se escondían y, ayudado por su buena vista (con gafas), siempre pillaba a unos cuantos de un tirón.

     A la hora y media de estar jugando se oyó una voz muy fuerte y desesperada: ¡¡¡La policía, la policía!!!. La policía les había descubierto a ellos. Los que estaban escondidos desaparecieron del todo y se quedaron solos el Vake y el Charly que en ese momento le tocaba pagar (que mala suerte). A medida que se iban acercando los dos policías las gotas de sudor (sentían el agua de Valencia por su frente) eran más frecuentes. Todavía tenían en sus manos dos vasos de la milagrosa agua, que lanzaron fuera del parque, muy lejos, para no dejar rastro. Los policías llegaron a su destino, como siempre, para joder al primero que se encontrasen. Eran dos tipos que parecían estar compitiendo para ver cuál de ellos era más chulo. Empezaron a registrarles, especialmente a Charly. De repente, escucharon una conversación y el Vake, sin pensárselo dos segundos, para despistarles con algo, les dijo que había más gente dentro del parque.

     Los policías encontraron a los otros chavales en sus escondites. Les pidieron el DNI y otros datos. Al Charly y al Vake les dijeron que les esperasen en la puerta principal. Para ello el Vake y su silla deberían botar la valla con la única ayuda de Charly. Como la noche ya no estaba para más milagros (se había acabado el agua de Valencia) decidieron escapar por un pequeño agujero que habían encontrado, por donde cabía la silla plegada. En la parte de fuera del parque, en un banco, había una pareja de enamorados dándose el lote, a punto de bajarse las cremalleras de los pantalones. El Vake lo sintió mucho, pero tuvo que pedirles ayuda para cruzar el agujero, cortándoles el buen rollo de amor y sexo que se traían entre manos (y piernas).

     Tras unos cuantos enganchones consiguieron salir del parque. Se fueron por patas -el Charly- y ruedas -el Vake- sin rumbo fijo, desobedeciendo a la ley por lo que hubiese podido pasar.

     Aquella noche, acabaron en las fiestas del pueblo de al lado. Allí, como cada tarde o noche, conocieron gente que al principio miraron al Vake como si fuese un marciano, para encontrarse después con un personaje de carne y hueso (con más hueso que carne) que afronta la existencia –en las condiciones que sea- como el milagro mismo: El milagro de estar vivo para poder contarlo.
Aunque el agua que trae los milagros nunca venga de Lourdes.

Que cada cual elija su mar

En libertad.

Escrito por José Vaquerizo Relucio.
Samuel López.

martes, 11 de enero de 2011

The Sociology of journalism de Brian McNair

El periodismo es una forma cultural privilegiada. Puede derribar gobiernos, mercados de valores y puede destruir industrias. Así introduce Brian Mcnair su libro The Sociology of Journalism, un completo repaso por los recovecos de la profesión periodística: su definición, características y su influencia.

Y es que el periodismo es una de las principales fuentes de nuestro conocimiento sobre el mundo, es el punto en que el individuo se reúne con la realidad social. Desde el reprochable comportamiento de los medios en el caso de la muerte de Diana de Gales a la valentía de los periodistas involucrados en el caso Watergate, el periodismo ha supuesto siempre una herramienta muy útil y poderosa para la sociedad. Todo esto y mucho más es lo que McNair analiza en su libro: examina los diversos factores que intervienen en la realización del periodismo contemporáneo, incluyendo presiones económicas y políticas, los cambios en la tecnología de las noticias y la tarea de recopilación y producción de la información. La obra analiza cómo estos factores han ido influyendo en la forma, el contenido y el estilo de periodismo, y discute los principales enfoques actuales de los estudios de sociología del periodismo.
The Sociology of journalism intenta también desmontar mitos, trata de ofrecer una visión objetiva y de no dar por hecho ningún factor por insignificante que pueda resultar. Habla por ejemplo del hecho de que no existe un solo periodismo, una sola corriente objetiva e inperturbable. La profesión periodística cuenta con un tradicional glamour y prestigio que la hace realmente atractiva, casi como un nuevo Rock & roll. Son tantos los que pretenden recibir el título de informadores que el pluralismo de temas y estilos es realmente vasto: periodismo de investigación, económico, político o los odiados paparazzi, etc. Todos se pueden llamar periodistas y entre todos dan los pros y los contras al oficio.
En definitiva la obra de McNair ofrece una visión estimulante y en cierto modo enciclopédica del contexto en el que se encuentra actualmente la profesión periodística. Su completo repaso por la principales características y problemáticas del oficio hacen de la obra una herramienta fundamental, casi obligada para aquellos que se dediquen o pretendan dedicarse al periodismo y recomendable para cualquiera.
Mariola Terol Sánchez 

miércoles, 5 de enero de 2011

Historias del Calcio

Durante estos últimos días de “vacaciones” antes de la entrada en el período de exámenes, he aprovechado y siguiendo el tirón de la lectura de Como una novela, me he leído el libro del periodista Enric González, Historias del calcio. Este es un libro que me regalaron (fantástico presente) y que hasta ahora no había podido comenzar.

Historias del Calcio es una selección de artículos que el periodista escribió para el diario El País en una columna (del mismo nombre que el libro), publicada todos los lunes. Enric fue corresponsal en Italia, durante las temporadas de la liga de fútbol Italiana del 2003-2004, 2004-2005, 2005-2006 y 2006-2007. Toda esta selección de artículos se lee de forma rápida, debido a la acertada, crítica y cercana forma de escribir de Enric. Durante las páginas, el lector podrá recordar sucesos tan conocidos como el escándalo de amaños que acabo con la Juventus de Turín en la serie B italiana y con la sanción a otros clubes como el Milán o la Lazio. O de cómo Italia llego casi sin posibilidades de ganar la Copa del Mundo en Alemania y se alzó con el título.

También en el libro hay artículos dedicados a figuras como Francisco Totti, Antonio Cassano, Gattuso, De Rossi, Materazzi, Lucarelli, Del Piero, Adriano entre otros, que ayudan a conocer a esos personajes más allá del terreno de juego. Tampoco Enric se dedica en exclusiva a hablar sobre las estrellas, dedica páginas a hablar sobre viejas glorias como Dino Zof o Pagliuca, y de jugadores poco conocidos aquí pero personalidades allí, como pueda serlo el ex jugador del Lazio Paolo Di Canio, famoso por saludar a la grada con el brazo en alto a lo Mussolini. El libro no habla exclusivamente de jugadores, sino que dedica páginas a hablar sobre los entrenadores del Calcio, Luciano Spalletti, Mancini, Angelotti, o Fabio Capello son algunos de ellos.

Otros de los aspectos que toca el libro es la violencia que se vive cada fin de semana en los campos italianos, como muchos de vosotros sabréis es reciente el lío que se montó ante el partido Italia-Serbia de hace unos meses que se tuvo que suspender. Pues bien, allí es frecuente, según cuenta el autor, raro es el fin de semana que no se produce ningún altercado. Es por todos conocido el comportamiento de los tifosis italianos, pero este libro aportará ejemplos de las animaladas que han llegado a realizar algunos de ellos, como lo fue el tirar una motocicleta al campo (yo me pregunto cómo pasó el control de seguridad).

El libro tiene la virtud de combinar lo deportivo con lo político y lo social. En él Enric cuenta cómo Berlusconi llegó a hacerse con el control del Milan A.C. y de cómo la gran mayoría de políticos son seguidores acérrimos de sus squadras.

En definitiva este es un libro que hará las delicias de los más futboleros, en especial a los seguidores del fútbol italiano. A todos estos les aportará miles de anécdotas que complementarán los conocimientos sobre el Calcio. No solamente quiero recomendar esta obra a los futboleros, sino que divertirá a todos los que le guste el deporte en general. El autor plasma perfectamente la influencia de este juego de 11 contra 11 en el resto de la sociedad italiana. Su repercusión es tal, que los políticos, ciudadanos y otros estamentos, anteponen el fin a los medios. Da igual que haya violencia, estafas, sobornos… todo vale si tu equipo se proclama campeón del Scudetto o si se vence al eterno enemigo…

Un saluto a tutti, Samuel López.

viernes, 31 de diciembre de 2010

El placer de leer... Como una novela

En estas fechas navideñas he tenido la suerte de leer el libro de Daniel Pennac, Como una novela. Fue un profesor quien me recomendó la lectura del mismo y tengo que reconocer que no me ha defraudado. El libro trata una temática que es muy cercana a todos, el porqué no leen los jóvenes. De hecho más del 50% de la población española afirma leer nunca. Las cifras a muchos nos pueden parecer chocantes ya que casi nadie niega todas las virtudes que puede aportar la lectura de libros. Siendo esto así, ¿Por qué no leemos? Este libro responde a esta pregunta y propone el cómo incitar a la lectura.

Uno de los puntos que encuentro más interesantes del libro es lo que opina Pennac sobre cómo incitar a los niños a la lectura. Él considera que la mejor forma es el leerles los libros, para posteriormente ir despertándoles la curiosidad por leer. Pennac está totalmente en contra de que los profesores manden leer libros a los alumnos, esto provoca un sentimiento de rechazo en mucho de ellos. Una de las ideas principales del libro es que no se puede obligar, exigir... la lectura de un libro; hay que despertar el amor hacia la lectura. Recuerdo que a lo largo de mi formación académica un sinfín de profesores nos ha mandado muchas lecturas, no olvido las quejas de mis compañeros, y no les faltaba razón. ¿Cómo vas a disfrutar de un libro, si te limitan a leértelo en “x” tiempo y a saber responder a “x” preguntas? Esa no es la fórmula.

Otra de las ideas que transmite el autor, es que en contra de lo que muchos opinan, la televisión, y otras de las nuevas formas de entretenimiento tecnológicas, no son las culpables de que no leamos. Simplemente desde pequeños se ha despertado un rechazo hacia la lectura al intentar imponerla. De ahí a que los niños acudan otras formas de entretenimiento que llenan menos (no es lo mismo estar pasivo viendo una pantalla que la imaginación vuele mientras lees las letras de un libro). Es típico escuchar el argumento para la no lectura de: “no tengo tiempo para leer”. Según Pennac desde el momento en que uno se plantea la falta de tiempo como un obstáculo para la lectura, es que no se tienen ganas para ello. En este sentido Pennac afirma: “El tiempo para leer siempre es tiempo robado. (Al igual que el tiempo para escribir, por otra parte, o el tiempo para amar”). Realiza un símil entre el amar a otras personas y amar a un libro, de tal forma que “El problema no está en saber si tengo tiempo de leer o no (tiempo que nadie, además, me dará), sino en si me regalo o no la dicha de ser lector”.

Una de las virtudes de este libro es que es muy ameno y fácil de leer aunque no por ello te haga reflexionar menos. Quiero destacar la parte final del libro en el que el autor cita el decálogo del lector. El primer derecho del lector es a no leer, y estoy totalmente de acuerdo ya que no se debe de imponer la lectura. El decálogo completo es el siguiente:


1. El derecho a no leer.

2. El derecho a saltarse las páginas.

3. El derecho a no terminar un libro.

4. El derecho a releer.

5. El derecho a leer cualquier cosa.

6. El derecho al bovarismo.

7. El derecho a leer en cualquier lugar.

8. El derecho a hojear.

9. El derecho a leer en voz alta.

10. El derecho a callarnos.


En definitiva quiero recomendaros esta lectura ya que es una buena reflexión y crítica sobre el leer. A mí me ha despertado el interés de seguir leyendo, una de mis pasiones que a pesar de que en muchas ocasiones me falte tiempo para ello. Siempre intento robarle unos minutos a mi vida en cuanto puedo, para refugiarme en un mundo fantástico en el que todo es posible.

Por último, me gustaría saber qué es para vosotros leer, y qué es lo que os aporta. Os dejo con un par de viñetas de Forges. Un saludo a todos, y feliz año.



Samuel López

miércoles, 15 de diciembre de 2010

¿Superhéroes y filosofía?

Para algunos la palabra superhéroe no esconde más que relatos de ciencia ficción que nada se asemejan a la realidad. Historias basadas en batallas entre héroes y villanos de grandes poderes y procedencias inexplicables, pero ¿qué se esconde realmente bajo esas mascaras ficticias que tanto interés despiertan para bien o para mal? El último libro de la editorial Blakie Books Los superhéroes y la filosofía, nos descubre todos los secretos.

Desde los albores de la vida el ser humano a sentido la necesidad de saber. La incertidumbre en torno a nuestra existencia, y todo lo que a ella le rodea, ya eran reflexiones a las que se intentaba buscar respuesta en la Antigua Grecia. No en vano, fue el lugar donde se desarrollo la tradición filosófica occidental. Una necesidad que se ha planteado a lo largo de la historia en diferentes áreas, llegando a reflejarse incluso en la figura del superhéroe.

¿Por qué Batman no mata a Joker? ¿Acaso el altruismo del Hombre de Acero no es en realidad una forma velada de egoísmo? ¿No podríamos relacionar las razones del ser moral postuladas por Platón con las elecciones vitales de Peter Parker, antes y después de la muerte de tío Ben? Son interrogantes que nos plantea este libro, comparativas tal vez disparatadas para algunos, pero ¿Quién dice que en la ciencia afición no existe cabida a la filosofía? Habilidades atléticas, poderes místicos o extravagantes vestimenta son algunos de los elementos inherentes al superhéroe, pero junto a esta imagen ficticia aparecen rasgos que desvelan la raíz de su existencia. La imagen del superhéroe aparece en los años 30, en un contexto de crisis como fue elCrack de 29, tal vez ante la necesidad de reflejar la angustia social de la época.

Aunque es el personaje de DC Comics ,Superman, el considerado como el  primer superhéroe, fue The Phantom (El fantasma) quien también fue llevado a la gran pantalla, el precursor estético de un género que muestra las preocupaciones y sentimientos de cualquier ser humano. El trauma de perder una familia asesinada, reflejada en personajes como The Punisher o Batman, la lucha entre el bien o el mal representada en las continuas luchas entre héroes y villanos o el alter ego de estos personajes, son  elementos que acercan la figura del superhéroe al ser humano y su continua necesidad de saber y hacer justicia.


En este libro, 16 filósofos, críticos y escritores del mundo del cómic, examinan las temáticas más profundas que se extraen de esas narrativas hiperbólicas y de las acciones sobrehumanas del mundo de los superhéroes: los límites de la violencia, los problemas de la justicia más allá de la ley, la metafísica y la identidad personal, la definición de humanidad… Los superhéroes y la filosofía nos ofrece un paseo literario entre las aguas de lo ficticio y la vida “real” que nos llevan a reflexiones cuanto menos curiosas y sorprendentes.


Bianca Ruano

sábado, 11 de diciembre de 2010

En qué mundo vivimos, de Mayte Pascual

Un completo y crítico repaso por los cambios que han transformado la sociedad desde el comienzo del siglo XXI

Hay quien dice que la realidad sobrepasa la capacidad de comprensión del hombre y que la vida solo es soportable si no se reflexiona demasiado. Ciertamente vivimos en un momento complejo y acelerado, en un siglo recién estrenado que promete contemplar los cambios y las revoluciones más significativas de la historia de la humanidad.

Solo tenemos que ver los informativos: hambre, guerras,  avances científicos, escándalos mediáticos, globalización…una realidad abrumadora que resulta en ocasiones demasiado compleja para la mente humana.

Es difícil llegar a conocer y aceptar plenamente un mundo tan mutable. Por eso hoy más que nunca necesitamos instrumentos para comprender nuestro entorno, elementos que nos ayuden a entender  un poco mejor cual es nuestro papel en esta gran función.

En qué mundo vivimos, conversaciones con Manuel Castells, es una fascinante guía para conocer en profundidad las principales transformaciones del mundo contemporáneo. A través de nueve conversaciones con la periodista Mayte Pascual, el sociólogo Manuel Castells, uno de los especialistas más reconocidos del mundo en el estudio de la sociedad de la información y la comunicación, analiza el panorama internacional y hace una interpretación de los cambios sociales, económicos, políticos y culturales del siglo XXI.

Castells habla con total libertad de temas controvertidos y de gran actualidad. ¿Qué retos y problemas ofrece la globalización? ¿Cuáles son las características principales del nuevo modelo económico? ¿Cómo influye el cambio tecnológico en los medios de comunicación? O ¿Cómo afectan estos cambios a los ciudadanos del mundo? Son algunas de las preguntas que el sociólogo intenta responder usando siempre como referencia su larga experiencia y sus profundos estudios sobre la materia. Temas como el fundamentalismo, la familia o Internet, suponen el centro de sus discursos y se enfocan desde perspectivas frescas y atractivas.

Pero lejos de aportar una visión fatalista o de augurar el peor futuro para el planeta, Castells se muestra positivo “no hay nada que no pueda ser modificado por la acción social consciente, informada y legítima”, afirma. Por este motivo el libro es mucho más que una enciclopedia para conocer el mundo, es una útil herramienta para poder cambiarlo.

La obra ofrece, además, un completo repaso de la vida del sociólogo y revela facetas desconocidas de  su personalidad y sus investigaciones. Muestra sus opiniones más personales, analiza su trabajo y su biografía. En definitiva, ofrece una perfecta y clara síntesis del pensamiento y las ideas de uno de los intelectuales más influyentes del mundo.

Llama especialmente la atención el completo análisis de los puntos geográficos más conflictivos o influyentes del panorama internacional y la particular visión de Castells sobre ellos. Habla, por ejemplo, de la historia y circunstancias actuales de lugares  como EE. UU Latinoamérica, Japón o China. Explica su economía, habla de mafias, explotación y dinero y da las claves fundamentales para entender el funcionamiento del sistema de  relaciones internacionales que mueve el mundo.

El resultado, es un libro sugestivo que aporta luz a los detalles más desapercibidos de los problemas del nuevo milenio. Un libro plagado de afirmaciones y citas que despiertan la curiosidad del lector y lo incitan a cuestionarse la realidad que le rodea.

En palabras de la propia Mayte Pascual: “En estas nueve conversaciones, el lector, sean cuáles sean sus preocupaciones e inquietudes, puede encontrar respuestas para comprender mejor en qué mundo vivimos, si aspira a ser un ciudadano consciente e informado”.


                                                                                            Mariola Terol Sánchez

jueves, 9 de diciembre de 2010

SOBRE LA TELEVISIÓN

¿Es la televisión un buen medio para informar? ¿Qué información se puede trasmitir y que información no? ¿Cuál merece ser emitida? ¿Es fiable dicha información? ¿Qué es hoy en día información?

Preguntas como estas son las que el sociólogo francés, Pierre Bourdieu, cuestiona y resuelve en su libro Sobre la televisión. Se trata pues de una crítica dura pero elegante a la televisión y al mundo periodístico que la rodea a partir de los textos de dos emisiones televisivas realizadas en el Collège de France. La poderosa influencia que la televisión ejerce sobre la sociedad y los mecanismos utilizados son la base del estudio realizado por el investigador francés.

La obra de Bourdieu abrió un tenso debate en Francia e igual sucedió con sus obras anteriores, en las que dejaba al descubierto terrenos de la administración, del arte, de la vida académica o del deporte entre otros.

Bourdieu argumenta que debido a que la televisión es un medio que cuenta con la capacidad y posibilidad de llegar a muchas personas está sometida constantemente a censuras, subjetivismos, tergiversaciones e intereses políticos y económicos, mecanismos que influyen en la manera de hacer “tele”, en su estructura y en sus contenidos. Como él mismo cita “cuando se ocupa tiempo para informar de nada es por que se está ocultando cosas importantes” táctica efectiva hacia la manipulación de contenidos. Otra táctica que destaca el investigador es la de “ocultar mostrando” quizás dándole la vuelta a la noticia, relevando a un segundo plano lo que realmente la constituye como tal, dando prioridad a sucesos que ocurren todos los días o a palabras que ya han sido dichas. La mejor manera de hacerlo es darles ese sensacionalismo que cambia la información y que le da la apariencia de otro producto, uno nuevo.

¿Cual es entonces el producto que vale y cual el que no?. El investigador francés cita para explicar esto el índice de audiencias, utensilio eficaz que mide el éxito, el éxito comercial y en esto se basan a la hora de seleccionar la información que va a ser emitida. Los índices de audiencia demuestra que el mercado es el que define qué es bueno o no en televisión y por tanto qué van a ver los teleespectadores, lógica comercial que se impone también a las producciones culturales. Dicho utensilio se convierte pues en la urgencia de los productores y dicha situación en prisa y ansiedad que desemboca en productos mal cocinados o que ya estaban hechos y que pocas veces nos hacen hondar en los temas porque aunque dan la sensación de sí hacerlo en el fondo son pura banalización. Según Bourdieu pasa lo mismo con los debates, que son productos precocinados aparentemente verdaderos y orquestados a partir de la lógica de la autopromoción permanente.

Cabe nombrar también a los periodistas, en su crítica hay para todos. Los periodistas introducen, introducimos, cada vez más la opinión en los hechos, siempre es así porque todo requiere una interpretación, pero no es esa interpretación lo que Bourdieu critica sino la falta de veracidad y la obsesión del protagonismo según él, esta ansia de reconocimiento mediático dificulta la creación cultural y la realidad de determinados hechos.

Autor: Pierre Bourdieu
Editorial: Anagrama.
138 páginas.

Una primera lectura del libro nos inyecta una visión muy negativa de lo que es el mundo televisivo y sus entornos, una visión desesperanzadora e irrevocable pero hay que leer entre líneas e ir más allá de lo dicho para una buena interpretación. Hemos descrito diferentes partes de la obra de Bourdieu, hemos desmembrado un poco sus capítulos, hemos hablado de audiencias, de tácticas, de periodistas…pero tomemos las palabras mismas del autor para leer su crítica, no nos quedemos en los temas de manera superflua, sin profundizar, todo libro tiene una intención y creo que Bourdieu ha sabido mejor que nadie llamar la atención sobre el tema de la influencia de los medios, en concreto de la televisión. Leamos entonces en la otra dirección y entendamos el libro no tanto como una crítica que, al fin y al cabo, se limita a crear un producto sensacionalista que vende por su atrevimiento, sino más bien como una herramienta de motivación para cambiar. Bajo esta óptica sus conclusiones están dirigidas a despertar en especial el entusiasmo de periodistas insatisfechos en pro de una cruzada reformista del medio, se dirige también a los consumidores, les inculca autoestima al expresar que no deben conformarse con la situación, los cree, tanto a periodistas como a telespectadores, capaces para hacer que la situación cambie. Así pues lo que parece el enfado de un sociólogo con el sistema se convierte en un incentivo para pensar en otro tipo de tele y una esperanza para crear otra estructura.

Como último apunte sugiero, para los que se hayan quedado con más ganas del tema que, a parte de leer el libro de Bourdieu, vean la película "Buenas noches y buenas suerte"

Elena Plaza Balseiro

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Homenaje a la palabra



Mario Vargas Llosa, el ganador del Premio Nobel de Literatura del 2010, pronunció ayer su discurso de aceptación del premio titulado” Elogio de la lectura y la ficción “. En total estuvo hablando durante 48 minutos, en los cuales deleitó a los presentes con la belleza de sus palabras. Os recomiendo que escuchéis su discurso al completo. Es un homenaje a la palabra. Os adjunto la parte inicial del mismo y en su totalidad en pdf.




Parte del discurso de Vargas LLosa:

                  


Por si queréis acceder al texto completo...
20101207elpepucul 1 Pes PDF

Por Samuel López

domingo, 5 de diciembre de 2010

Espérame en Siberia vida mía, Jardiel Poncela

Leyendo esta mañana El Levante me he tropezado con una sorpresa agradable en un puente marcado por el primer estado de alarma declarado en democracia y un temporal que, desde luego, no invita a salir a pasear por la ciudad. Un rinconcito de la sección de espectáculos estaba dedicado a la obra Angelina o el honor de un brigadier, escrita por Jardiel Poncela (1909-1952) y representada durante estos días en el Teatro Principal de Valencia. De pronto he recordado un viaje a Galicia hace muchos años, un viaje en el que cada noche antes de dormir me embarcaba en un vaivén de carcajadas a manos de un libro titulado Espérame en Siberia vida mía, escrito precisamente por el olvidado escritor y periodista Poncela. Debo admitir que jamás me he reído tanto tumbada en la cama, en pijama, sola y leyendo una obra literaria.

     El escritor es conocido por sus parodias a las historias de aventuras románticas de sus contemporáneos, y lo cierto es que con esta novela, a mi gusto, logra un efecto de suspense, diversión, ironía, fantasía y realidad inigualable. Poncela reinventó la forma de hacer humor en las letras españolas regalándonos unas piezas especiales y únicas teñidas de los argumentos más inverosímiles posibles. En este caso nos habla de suicidio, de codicia y de un amor absurdo y delirante a manos de dos peculiares personajes que comparten edificio, la vedette Palmera Suaretti y Mario Esfarcies, un joven guapo y adinerado. Por un lado, la vida de Mario empieza a complicarse con las palabras de su “amigo” el Doctor Faber que le vaticina un cáncer terminal de estómago tras descubrir que él era el heredero de toda la fortuna del joven. Mario no quiere sufrir el final de sus días e intenta suicidarse de tantas maneras como su imaginación le muestra, sin embargo, parece que la muerte no lo desea todavía y el fallo de sus intentos le obliga a contratar a un asesino a sueldo para que termine el trabajo.

     A la espera del día de su asesinato y movido por la melancolía, Mario cae en las redes de la atractiva vecina Pamela que tantas veces había intentado seducirle, y que tantas veces había recibido un no por respuesta. Al instante decide cancelar su propio homicidio, pero la avaricia del Doctor no comparte la decisión y éste contrata a un grupo de asesinos que perseguirán al protagonista por distintas ciudades de Europa convirtiendo la obra en una dinámic a aventura llena de personajes estrambóticos y de escenas tan inverosímiles y ridículas que parecen ciertas. El objetivo es llegar a Siberia, tierra rusa, donde Pamela prometió esperarle. Si el destino existe o no es la reflexión que se recoge en el epílogo, un final reflexivo y digno de análisis teñido como siempre del particular estilo de Poncela.

     Leer es todo un placer y reírse la máxima expresión de la felicidad, dos acciones que desgraciadamente escasean en el mundo frenético de hoy. Esta obra nos acerca un poquito a ambas cosas y nos recuerda que ante los problemas buena cara y que ante malas rachas, mucha lucha y muchas risas. Disfrútenla.

Por Mónica García

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martes, 26 de octubre de 2010

El túnel, de Ernesto Sábato

      Juan Pablo Castells es un pintor recluido en prisión por el asesinato de María Iribarne. Durante su encierro rememora la cadena de acontecimientos que le llevaron a perder el control, a convertirse en un hombre que no era, un hombre con el interior teñido de negro y poseído por una insalvable soledad, la de la ausencia de la persona amada, soledad que convierte su corazón en un pedazo duro y frío de hielo y que coloca entre sus manos el cuchillo que parece poner fin al sufrimiento.

    Obra esencial de Sábato que Albert Camus refrendó ante la crítica mundial. Ésta nos entrega los elementos básicos de su visión metafísica del existir. El Túnel cuenta la historia de un hombre solitario que acaba enloquecido por la idea del amor y por la imposibilidad de no poder comunicarse, por la idea de la incomprensión del mundo.

     La palabra pesimismo suele preceder a esta historia, y en cierto modo así es, en el libro encontramos ira, desesperanza, paranoia, soledad, celos, obsesión, muerte y también amor. Pero no sólo se trata de una triste historia, de un hombre autor de un crimen pasional que acaba pagando sus actos con la cárcel. Lo interesante de esta historia es el proceso de conversión de la personalidad del protagonista y las cuestiones que uno se plantea ante las circunstancias, como estas llegan a absorberte.

    Durante el libro uno se mete en la piel de Juan Pablo Castells, sus argumentaciones y análisis parecen propios de alguien con una racionalidad suprema. Él intenta mostrar imparcialidad en su relato, negándose los sentimientos y es tan sólo así que nos damos cuenta que, a veces, el razonamiento extremo es bastante inútil, que los análisis lógicos desmesurados en tema de sentimientos sólo nos vuelven locos, que sólo son el reflejo de la necesidad de controlar algo que sabemos que no controlamos. Por ello Sábato critica la lógica extrema, pues es la que causa la muerte de María y acaba con las verdaderas emociones de Castells.

    Si continuamos en la piel de nuestro protagonista podemos observar una perspectiva obsesiva, cobarde y nociva del amor, pero resulta interesante la proyección del significado que el autor le da a este. Con todo y con eso, bajo todo el pesimismo que hemos dicho que precede a la novela, se ven unas ansias inmensas por ser comprendido, escuchado y querido, situación en la que alguna vez todos nos hemos encontrado. Su narración hace que el lector se plante preguntas esenciales sobre las que posiblemente no haya dedicado demasiado tiempo como el por qué todos necesitamos y buscamos compresión. Y sin darnos cuenta se crea cierto vínculo con el protagonista por asesino y loco que sea. Sábato ilustra tan bien la mente de este hombre frustrado que hace que sientas compasión hacia un asesino, porque en el fondo a todos nos aborda la idea de la soledad en algún momento de nuestra vida, y a todos se nos eriza el bello cuando leemos aquello con lo que el libro abre “En todo caso había un sólo túnel, oscuro y solitario, el mío”. Lo aberrante es que maté a la única persona que llega a comprenderlo...

   Sin duda es una obra que hay que leer y que no deja indiferente, puede gustarte puede no hacerlo pero te hace pensar, que es para lo que sirven los buenos libros, todo él está impregnado de preguntas a uno mismo y cuestiones sobre los abismos de la racionalidad.


Por Elena Plaza Balseiro